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GESTIÓN DE MARCAS, ELEMENTOS IMPRESCINDIBLES QUE CREAN CONFIANZA

Amadeo Tusell - 23 de febrero del 2022

Una Marca puede estar representada por un nombre, un diseño, una imagen, símbolo que permite identificar un producto o un bien y lo caracteriza o diferencia de otro igual o similar. Constituye el punto o eje central que reproduce y simboliza los valores de una empresa para denotar su calidad, garantía y satisfacción.

 

Las Marcas no son algo novedoso, aparecieron desde que los individuos promovieron las actividades e intercambios comerciales y han seguido formando parte de la economía de las regiones en el mundo. Su origen y evolución han permitido distinguir y comparar ofertas entre competidoras.

 

En las sociedades actuales las marcas se han convertido en fenómenos y elementos activos de la cultura comercial. Su creación e invención son factores claves que deben ser bien analizados antes de su lanzamiento, para que su impacto y permanencia en el tiempo sea el esperado.

 

Las marcas, el motor de una empresa

Algunos investigadores coinciden que la marca es el motor que empuja y contribuye al surgimiento de una empresa. Es una especie de huella que representa al producto y crea la conexión con el cliente, reflejando sus intereses, necesidades y experiencias, hasta convertirlo en su más fiel seguidor.

 

En la concepción de una Marca la sensibilidad y  emociones que se estimen y se tomen en cuenta, aunado a los valores de la empresa, representan la autenticidad y originalidad tan buscada por el consumidor. La creatividad que se ponga en práctica para complacerlo se convierte en un elemento significativo que lo pueda enganchar.

 

Imagen y posicionamiento de la Marca

La claridad de lo que se quiere proyectar y la forma de hacerlo constituyen la Imagen de la Marca, la cual representa los pensamientos, deseos y valores que caracterizan la empresa y sus integrantes. Para los clientes viene a ser la manifestación e interpretación de la percepción visual del producto.

 

En algunas oportunidades los individuos tienden a confundir la Marca con el Producto, pero son aspectos diferentes, la primera es lo intangible, lo  que construye el bien y el segundo es lo tangible, el objeto propiamente dicho, que se compra, se usa y consume.

 

En líneas generales, las marcas tienen piezas o elementos emocionales que permiten que los clientes se identifiquen y se produzca un vínculo entre lo que se proyecta y lo que él quiere realmente. Al percibir el producto, en su mente se evocan experiencias y sensaciones, que al ser positivas inciden en su lealtad.

 

Esa imagen que se mantiene en el cliente y lo impregna de gratos recuerdos y emociones, viene a ser la puerta de entrada a la fidelidad. Se ha comprobado que los sentimientos que puede experimentar un consumidor frente a una Marca son factores claves para el posicionamiento.

 

En este sentido, es conveniente destacar que los estudios y encuestas realizadas por las grandes Marcas, en torno a la reacción de los clientes, con respecto a los elementos que caracterizan su firma, ratifican que tomar en cuenta las sugerencias y opiniones de los consumidores, garantizan la seguridad en el posicionamiento.

 

El consumidor y la Gestión de Marcas

La Gestión de Marcas es concebida por muchos especialistas del área, como el análisis minucioso que se efectúa para indagar y verificar la manera que los consumidores la perciben y cuáles aportes pueden brindar para que su promoción, divulgación y permanencia sea exitoso.

 

La influencia que ejerce la Marca en el consumidor al proporcionarle argumentos y elementos claves que lo ayuden a revisar las diferencias con la competencia, produce vínculos que atraen y refuerzan la constancia y posibilitan la fidelidad. La buena relación que establezca con los clientes incide en la confianza.

 

La Gestión se ha instaurado como un proceso estratégico donde se maximiza el valor fundamental de la Marca para que el cliente la perciba, la internalice y reconozca las fortalezas que infunden credibilidad y la consolidan frente a la competencia, y así cumplir a cabalidad con el objetivo propuesto desde el inicio.

 

En la Gestión de Marcas se establece un compromiso entre los valores de la empresa y los requerimientos de los individuos en la sociedad con la finalidad de crear nexos y beneficios que cubran sus expectativas e incremente su preferencia frente a otras alternativas.

 

Elementos esenciales de la Gestión de Marcas

La materialización de la Gestión de Marcas se cumple a cabalidad cuando se realiza un análisis detallado de lo que se desea y se vincula con los valores de la empresa y los requerimientos de los clientes. Esa fusión de aspectos debe ser el eje central de la planificación concebida con efectos a  largo plazo.

 

La utilización de técnicas puntuales y particulares en la Gestión de Marcas incrementa los atributos, generando influencias mentales para que los clientes entiendan la razón de ser y se produzca ese vínculo emocional requerido para afianzar su lealtad, aspecto clave para liderar.

 

Para que una Gestión de Marcas encabece el mercado y se convierta en un verdadero obstáculo para la competencia debe considerar ciertos elementos esenciales:

• Integración y conexión de todos los funcionarios de la empresa, para que su interés primordial sea reconocer el papel que desempeña el cliente.

• Utilización de técnicas efectivas para demostrar equidad entre su esencia y lo que expone.

• Aumentar la confianza de los clientes, al cumplir lo que promete.

• Impulsar y promocionar nuevos productos sin salirse de su objetivo inicial y conservando los valores.

• Apoyarse en factores claves para mantenerse como líder en el mercado.

• Establecer buenas relaciones con los clientes y satisfacer sus requerimientos.

• La consolidación del compromiso interno de la empresa al recibir la satisfacción externa por parte de los clientes.

• Permitir que la Empresa y sus integrantes mantengan, en todo momento, una buena reputación.

• Emplear componentes que evoquen emociones para llamar la atención del cliente y conectarlo desde el pensamiento.